Bótox. Toxina botulínica

Medicina Estética

Bótox. Toxina botulínica

Oftalmólogos y neurólogos llevan muchos años utilizando el bótox para la corrección del estrabismo, del blefaroespasmo y de la tortícolis congénita. La observación de los inesperados efectos sobre las arrugas de la piel vecina a los puntos de inyección llevó a pensar en la posibilidad de su utilización en la corrección de las arrugas de expresión inestéticas.

Su aplicación es prácticamente indolora, resultando únicamente un discreto enrojecimiento de la zona por los pinchazos. El efecto aparece dos o tres días más tarde, siendo completo al cabo de una o dos semanas. La relajación de los músculos implicados en la producción de las arrugas determina que éstas prácticamente desaparezcan. La aplicación repetida disminuirá la potencia de estos músculos, disminuyendo de manera importante su manifestación y haciendo que las aplicaciones se distancien cada vez más.

La toxina botulínica, comunmente llamada bótox, inyectada en la proximidad de un músculo, tiene la capacidad de provocar su paralización temporalmente. Representa un método simple y eficaz para el tratamiento de las arrugas de expresión, evita la cirugía y puede ser complementado con otros tratamientos como láser e implantes.

Datos que deben saber

El bótox, a las dosis utilizadas, no es tóxico, y sus contraindicaciones son mínimas. No debe utilizarse durante el embarazo, la lactancia, ni en zonas próximas a inflamación o infección.

El resultado ya es evidente en el plazo de unos días y su duración de cuatro a seis meses. Una vez aplicada la toxina del bótox no debe presionar ni masajear la zona. Puede aparecer un leve enrojecimiento en la zona de inyección y ocasionalmente hematomas localizados.

Es utilizada también para el tratamiento de la hiperhidrosis o sudoración excesiva de axilas, palma de manos y planta de los pies.

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