Clases de matemáticas, lengua o inglés; gimnasia y actividades deportivas; deberes y estudios extraescolares; clases de música… Con septiembre ha llegado la reapertura de los centros de enseñanza con la consiguiente vuelta a la rutina para miles de niños y niñas. Sería importante que empezaras a preocuparte por la alimentación infantil y para eso te damos estos consejos.

En unos días, las vacaciones de verano ya serán un recuerdo, al igual que el levantarse tarde o pasar el día completo jugando en la playa. Ahora, la preocupación de muchos padres y madres es que los más pequeños de la casa, al cabo de la jornada, tengan múltiples actividades que les garanticen un enriquecimiento educativo. En cambio, esta proactividad a la hora de programar tareas puede hacer que nos olvidemos de un valor fundamental para asegurar el crecimiento saludable y desarrollo neuronal de los chicos: la alimentación.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, para favorecer ambos factores, debemos aportarles cinco tomas de alimento diarias, siendo la más importante el desayuno. Ningún niño debe ir al colegio sin, previamente, haber ingerido un lácteo (fuente de calcio y de proteínas), una pieza de fruta de temporada, así como galletas, pan integral con aceite y cereales. Con un desayuno de este tipo les estamos dando la energía que necesitan para afrontar sus tareas.

Por otro lado, los menús que preparemos deben incluir hidratos de carbono, hortalizas, frutas y alimentos ricos en proteínas y vitaminas, lo que favorecerá un correcto desarrollo de los huesos. Es importante educar a nuestros hijos a comer pescado -una tarea pendiente en muchos hogares- dado los amplios beneficios que aporta. Por ejemplo, el pescado azul es imprescindible para incentivar un buen desarrollo neuronal gracias a la presencia de Omega 3.

También hemos de mentalizarnos de que nosotros somos un ejemplo a seguir y que no podemos exigirles que tomen verdura o pescado si nos ven cenando una pizza o hamburguesa. Precisamente, con respecto a las comidas rápidas o preparadas, lo mejor que podemos hacer es reducir su ingesta en pro de otros alimentos como el arroz o la pasta integral. Igualmente, hemos de ser cuidadosos con los excesos de azúcares, pues pueden acabar produciendo caries.

Finalmente, una buena idea es diseñar la planificación de comidas por estaciones, es decir, utilizando para su elaboración frutas y verduras de temporada. De este modo incentivamos la variedad de alimentos que damos a nuestros hijos y ahorramos, puesto que llenar el carro de la compra resultará mucho más económico.

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