efectos del tabaco en la piel

Como sabes, el tabaco produce una serie de efectos nocivos en la salud y, especialmente, en los pulmones. Pero lo que poca gente conoce son los efectos del tabaco en la piel, en su apariencia física y en el estado de la misma.

En primer lugar, el tabaco produce envejecimiento. Esto se debe a que, cuando fumamos, lo que hacemos es introducir toxinas en nuestro organismo que provocan una disminución de la oxigenación a nivel pulmonar. En nuestra piel, esta disminución de oxígeno se traduce en un aspecto cansado de la tez -ya que pierde capacidad de regeneración- y, en determinadas zonas, este síntoma se acentúa con la aparición de pequeñas arrugas como, por ejemplo, las que se forman encima del labio superior. La costumbre de inspirar e expirar el humo del tabaco favorece el marcaje de ese “código de barras” que acaba delatando a los fumadores.

Razones de sobra

Estas razones, unidas al deterioro físico, son motivos más que suficientes para dejar de una vez el tabaco. Tomada la decisión de abandonar los cigarrillos, comenzaremos a percibir más vitalidad, puesto que todos esos tóxicos almacenados en el pulmón se desechan. Paralelamente, el estado de nuestra piel mejorará, percibiéndose más joven, tersa y luminosa. Así, la mejora en nuestra salud física -la destrucción de los tóxicos provocará menos problemas respiratorios- también se traducirá en una apariencia más saludable.

Desde Clínicas Benzaquén te animamos a que dejes de fumar. Nuestro primer consejo para decir adiós al tabaco es que te pongas en manos de profesionales, y nosotros podemos ayudarte. Solicita más información en el 952 22 31 07 o través del correo electrónico info@clinicabenzaquen.com.

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