Si estás preparando las cosas para ir a la playa o la piscina con la intención de tumbarte cual lagarto esperando a que el sol te ponga moreno/a: STOP. Antes de hacer eso debes conocer algunos aspectos para lucir un bronceado de ensueño de una manera saludable. El sol es una poderosa fuente de energía que nos aporta, incluso, beneficios psicológicos. En cambio, el ansia por lucir mucho más morenos estos meses nos lleva a cometer errores que pueden perjudicar nuestra salud.

Por ejemplo, uno de los traspiés básicos para acelerar el bronceado es la exposición durante varias horas incluyendo la franja horaria de mediodía (cuando precisamente el sol es más agresivo). Con esto lo único que lograremos es provocarnos quemaduras en la piel, obteniendo un resultado desagradable muy diferente al que nos proponíamos.
Consejos
Para evitar este extremo debemos conocer nuestro fototipo, o lo que es lo mismo, nuestra tendencia a quemarnos o broncearnos. Cuanta más tendencia tengamos a quemarnos, más cortos tendrán que ser los tiempos de exposición, sobre todo las primeras veces.
Es importante protegernos con gafas de calidad, pues la retina es muy sensible al daño solar. En el caso de las chicas, no es conveniente tomar el sol con maquillaje (esto no incluye aquellos fotoprotectores con color), pues pueden originarse problemas de fotosensibilidad, mientras que los chicos deben desterrar la idea de que no les hace falta usar productos de protección ya que su piel es más gruesa que la de la mujer.
Sin distinción de género, debemos aplicarnos un protector cuyo factor variará en función de nuestro fototipo. Lo habitual es usar uno con protección de entre 30 y 50. Además, no solo tenemos que preocuparnos de cuidar la piel desde fuera, sino también a través de una buena alimentación. De hecho, es aconsejable que 15 a 30 días antes sigamos una dieta antioxidante específica rica en vitaminas A (zanahoria), C (cítricos), E (aceite) y Cinc (cereales integrales) o bien ingerir complementos específicos vía oral.
Con todos estos consejos lo que evitaremos es prevenir el fotoenvejecimiento que comenzará a mostrar sus primeros signos con la aparición de manchas en la cara, acentuación de patas de gallo o arrugas en rostro y cuello.
Consecuencias
Hemos de ser cuidadosos puesto que, estos no son los únicos problemas que pueden derivarse de las exposiciones abusivas bajo el sol. Este conjunto de malas prácticas puede acarrear consecuencias terribles como, por ejemplo, el riesgo de padecer cáncer de piel.
Finalmente, si a raíz de una exposición prolongada al sol sufres quemaduras, lo primero que debes hacer es aplicarte compresas frías y cremas específicas para disminuir el estrés sufrido. Esta hidratación facilitará que, si te descamas, lo hagas de forma gradual. Un último consejo: nunca te retires la piel descamada, pues estarás dejando en esa zona un espacio mucho más vulnerable al sol.
