Desde siempre hemos pensado que, para eliminar la grasa de nuestro cuerpo, hemos de sudar y aumentar nuestra temperatura corporal. Nos lo dicen en el gimnasio cuando el consejo más repetido es que debemos quemar calorías. Lo pensamos también cuando estamos sentados en una sauna o baño turco, creyendo que nuestra grasa se está derritiendo casi como por arte de magia, pero en lo que muy pocos confían es que, mediante el frío, pueden obtenerse resultados rápida y eficazmente.

Actualmente son muchas las personas que ya han comprobado los grandes beneficios que aporta la criolipólisis, o lo que es lo mismo, la técnica médico-estética mediante la que se elimina grasa corporal a través de la aplicación de frío y que se ha convertido en toda una alternativa a la liposucción corporal.

La técnica, que puede ser utilizada en zonas como el abdomen (donde se acumula con facilidad la grasa), piernas o glúteos, se basa en la utilización de un dispositivo con forma de placa que se posa sobre la piel enfriando las células grasas -denominadas “adipocitos”- y las elimina, asegurando en todo momento la seguridad de nuestra piel y del resto de tejidos circundantes que, durante el tratamiento, no resultan dañados.

En definitiva, lo que se hace es “congelar” la grasa a temperaturas comprendidas entre 5 y menos 10 grados para que luego nuestro cuerpo la vaya destruyendo poco a poco de manera natural. Por ello, terminada la aplicación, nos podremos marchar a casa sin molestias, comprobando la efectividad de la técnica durante los siguientes dos o tres meses tras su aplicación.

De este modo, la criolipólisis no es invasiva puesto que, tal y como sucede en la liposucción, no utiliza ningún tipo de instrumento para absorber, ni anestesia o cirugía.

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